Hay quienes disfrutan de una escapada descubriendo la gastronomía local, quienes buscan nuevas aventuras y quienes prefieren conocer cada detalle de los lugares que visitan. Y cuando hablamos de vino, ocurre exactamente lo mismo porque hay tantas formas de visitar una bodega como tipos de viajero. Unos van a preguntar por las barricas, otros a recorrer el viñedo y también quien nos elige para probar un vino justo donde nace.
Con motivo del Día Mundial del Enoturismo, que se celebra el segundo domingo de noviembre, te proponemos tres perfiles y una visita para cada uno de ellos en las fincas de Familia Martínez Bujanda.
¿Cuál de todas estas experiencias encaja mejor contigo?
1. El curioso: quieres entender y conocer todos los secretos del vino, no solo beberlo
Cuando visitas una bodega preguntas por qué se cultiva esa variedad, cómo influye el suelo o qué ocurre durante la crianza. Si alguien menciona las lías, ya tienes tres preguntas preparadas.
Tu finca: Finca Montepedroso, en la D.O. Rueda. Sus 25 hectáreas de viñedo, a unos 750 metros de altitud, están dedicadas íntegramente al cultivo de la verdejo. Se técnica de elaboración es la crianza sobre lías, que aporta complejidad y textura a sus vinos.
Tu visita: la cata vertical de Finca Montepedroso compara una misma referencia en tres añadas y deja ver qué aporta cada cosecha. Si prefieres sumar paisaje, Origen Montepedroso combina viñedo, bodega, cata comentada y producto local.
Además, para este 7 de noviembre hemos preparada una cata especial con maridaje de la mano de Rueda Cheesemonger. ¡No te lo pierdas!

2. El explorador: para ti la escapada empieza al aire libre descubriendo nuevos paisajes
Te interesa el territorio tanto como el vino. Prefieres moverte por la finca, recorrer nuevas rutas y entender cómo un paisaje acaba en la copa.
Tu finca: Finca Antigua, en La Mancha. En la provincia de Cuenca, a más de 900 metros de altitud, en un entorno en el que las 421 hectáreas de viñedo conviven con monte mediterráneo y fauna ibérica. Sus 40 parcelas tienen suelo, orientación y variedades nacionales e internacionales, y esa diversidad se nota en los vinos.
Tu visita: la premium Pico Garbanzo que te lleva a la parcela de la que nace Clavis, donde harás una cata en el viñedo, acompañada de queso manchego curado al romero. Posteriormente, visita a la bodega, cata de vinos y un maridaje de tapas.

3. El del origen: quieres probar el vino donde nace
No te basta con saber de dónde viene un vino: quieres conocer la Denominación de Origen más antigua de España y saber que la hace diferente al resto.
Tu finca: Finca Valpiedra, en la DOCa Rioja. Ocupa un meandro del Ebro, en la Rioja Alta. Sus 80 hectáreas de viñedo se reparten en tres terrazas de cantos rodados, que definen la personalidad de sus vinos.
Este paisaje, modelado por el río a lo largo del tiempo, ofrece una forma singular de acercarse al viñedo y comprender cómo las características de un territorio influyen en la elaboración del vino.
Tu visita: El alma de Valpiedra recorres el viñedo en 4×4, ves de cerca terrazas y suelos y conoces el trabajo de la finca a lo largo del año. La experiencia continúa en la bodega con una cata de Cantos de Valpiedra y Finca Valpiedra Reserva, con productos riojanos.

¿Y si eres una mezcla de los tres?
Es normal. No hace falta encajar en un solo perfil: Rueda, Rioja y La Mancha ofrecen tres formas distintas de conocer un territorio a través de sus vinos. Empieza por la que más te llame la atención y deja las otras para tu siguiente escapada.