Tipos de cata: seis formas de descubrir el vino desde perspectivas diferentes

cata vino

El vino puede disfrutarse de muchas maneras, pero la cata es una de las más enriquecedoras. No se trata solo de beber vino, sino de observarlo, olerlo, saborearlo y entenderlo. A través de la cata aprendemos cómo influyen el viñedo, el clima, la variedad de uva o las decisiones de elaboración en cada botella.

Existen distintos formatos de cata que permiten analizar el vino desde diferentes ángulos. Algunas están pensadas para el aprendizaje técnico, otras para comparar estilos o simplemente para disfrutar del vino en compañía. A continuación, repasamos seis tipos de cata muy habituales que ayudan a comprender mejor el mundo del vino.

Cata vertical

En una cata vertical se prueban distintas añadas de un mismo vino. Es decir, diferentes cosechas elaboradas por la misma bodega y normalmente procedentes del mismo viñedo o parcela.

Vinos como Finca Valpiedra Reserva, Viña Bujanda Reserva o Finca Antigua Crianza Único son excelentes referencias para hacer una cata vertical. Y también muy sorprendente e interesante lo que hacemos con Finca Montepedroso verdejo.

Este tipo de cata permite observar cómo evoluciona un vino con el paso del tiempo y cómo influyen las condiciones de cada vendimia. Aunque la elaboración sea similar, cada año es distinto: cambian las temperaturas, las lluvias, el momento de vendimia o incluso pequeños detalles en la bodega. Una de las labores del equipo técnico es saber interpretar cada añada.

Gracias a una cata vertical es posible descubrir cómo un vino joven va desarrollando mayor complejidad aromática, cómo se integran los taninos o cómo aparecen notas terciarias propias de la evolución en botella. También permite entender el potencial de guarda de un vino y su capacidad para envejecer.

Por todo ello, la cata vertical es una de las experiencias más interesantes para quienes quieren profundizar en la evolución del vino a lo largo del tiempo.

Cata horizontal

La cata horizontal funciona de manera opuesta a la vertical. En este caso, se prueban vinos de la misma añada, pero de diferentes bodegas o viñedos.

Por ejemplo, una cata de la Cantos de Valpiedra 2021 y Viña Bujanda Crianza 2021.  

Aunque los vinos procedan de la misma región y del mismo año, cada uno reflejará el estilo de la bodega, el tipo de suelo, la altitud del viñedo o las decisiones de elaboración.

La cata horizontal resulta muy útil para analizar aspectos como:

  • Diferentes estilos de elaboración
  • Influencia del terroir o del viñedo
  • Interpretaciones de una misma variedad de uva en una añada determinada.

Por este motivo es un formato muy utilizado en formación, cursos de vino y catas didácticas, ya que ayuda a comprender la diversidad que puede existir dentro de una misma denominación de origen.

Cata a ciegas

En la cata a ciegas, el catador no conoce qué vino está probando. Si quieres descubrir todos los secretos de una cata a ciegas, lee nuestro artículo Cata a ciegas: cómo funciona, qué revela y cómo triunfar en nuestro blog.

Y si quieres hacer una cata a ciegas, en Finca Valpiedra, Finca Montepedroso y Finca Antigua, te ofrecemos un plan único para el 21 de marzo con motivo del Día del Padre.

Cata temática

Las catas temáticas se organizan en torno a un concepto concreto que sirve como hilo conductor de la experiencia. Por ejemplo, una cata puede centrarse en:

  • Vinos ecológicos
  • Variedades de uva
  • Vinos según el clima (vinos atlánticos, mediterráneos, etc)
  • Tipos de suelo

Este formato permite profundizar en un tema específico del mundo del vino y descubrir estilos menos conocidos. Además, suelen ser catas muy dinámicas, ya que combinan la degustación con explicaciones sobre viticultura, historia o geografía del vino.

Las catas temáticas son muy habituales en eventos, ferias, cursos especializados y experiencias de enoturismo, donde ayudan a acercar el vino al público de una forma más narrativa y didáctica.

Cata maridada

En una cata maridada, los vinos se prueban acompañados de alimentos diseñados para resaltar sus cualidades. El objetivo es descubrir cómo la combinación entre vino y gastronomía puede potenciar los sabores de ambos y romper ideas preconcebidas:

Por ejemplo:

Cuando el maridaje está bien planteado, el resultado es una experiencia sensorial más completa. La acidez del vino puede equilibrar la grasa de un plato, los taninos pueden suavizarse con la proteína de la carne o un vino dulce puede intensificar los aromas de un postre.

Este tipo de cata es muy popular en restaurantes, eventos gastronómicos y bodegas, ya que une dos mundos inseparables: el vino y la cocina.

Entender el vino

En definitiva, cada tipo de cata ofrece una forma distinta de acercarse al vino. Algunas permiten profundizar en su evolución, otras comparan estilos o exploran conceptos concretos. Todas, sin embargo, comparten un mismo objetivo: entender mejor lo que hay dentro de la copa y disfrutar del vino de una manera más consciente.

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