Desde 1889, Familia Martínez Bujanda ha mantenido una relación directa con el viñedo, con el paisaje y con los territorios en los que se asientan sus bodegas. Esa mirada a largo plazo, propia de una familia viticultora, ha convertido el respeto por el medioambiente en una parte esencial de su manera de trabajar.
El vino se piensa en la viña, empieza en el suelo, en el agua, en la biodiversidad que rodea a cada finca, en la energía que se consume durante la elaboración y en cada decisión que se toma a lo largo del año. Por eso, la sostenibilidad en Familia Martínez Bujanda no se entiende como una acción aislada, sino como un compromiso global que afecta al viñedo, a la bodega y al entorno.
En este camino, Finca Antigua, la bodega que la familia posee en Los Hinojosos, en la provincia de Cuenca, ocupa un lugar especialmente relevante. Su trabajo en gestión del agua, eficiencia energética y viticultura ecológica la ha convertido en uno de los mejores ejemplos del compromiso medioambiental en España.
Una filosofía común: cuidar el origen
Familia Martínez Bujanda trabaja con una idea clara: no puede haber grandes vinos sin un entorno cuidado respetado. Las fincas (Finca Valpiedra, Finca Antigua y Finca Montepedroso) parten de realidades muy distintas, pero comparten una misma filosofía que consiste en respetar el paisaje, conocer el viñedo y tomar decisiones que permitan preservar la identidad de cada lugar, así como de la fauna y flora que lo habita.
Una de las prácticas culturales que se llevan a cabo, por ejemplo, es el aprovechamiento de los restos orgánicos generados en la propia actividad vitivinícola. Los restos de poda, el raspón y los hollejos se reutilizan como abono orgánico, devolviendo al suelo parte de lo que la viña ha entregado durante el ciclo vegetativo. Esta práctica contribuye a mejorar la estructura del terreno, favorece la vida del suelo y ayuda a mantener el equilibrio de nutrientes.
La sostenibilidad, en este sentido, no consiste únicamente en reducir el impacto; también implica entender que el suelo es un organismo vivo, que necesita cuidados constantes (incluso en invierno).
Finca Antigua, un referente en gestión responsable del agua
Uno de los grandes retos de la viticultura actual es la gestión del agua. En un contexto de cambio climático, con periodos de sequía cada vez más frecuentes y una presión creciente sobre los recursos hídricos, utilizar el agua de forma eficiente se ha convertido en una prioridad.
En este ámbito, Finca Antigua destaca de forma especial. La bodega fue reconocida por el Gobierno de Castilla-La Mancha con el Premio a la Mejor Gestión del Agua, un galardón que puso en valor su apuesta por la innovación y por el uso responsable de este recurso esencial. El reconocimiento se concedió por la aplicación de nanotecnología para optimizar los recursos hídricos de la finca, una medida que permitió reducir el consumo de agua destinada al riego y mejorar la eficiencia fotosintética de la planta.
Esta tecnología ha permitido a Finca Antigua reducir de forma significativa su consumo de agua con un ahorro de hasta 400.000 metros cúbicos de agua al año y una reducción cercana al 50% en el uso de agua de riego. Más allá de la cifra, lo importante es que representa una manera de entender la innovación al servicio del viñedo. No se trata de producir a cualquier precio, sino de conseguir que cada recurso se utilice mejor, que la planta aproveche de manera óptima el agua disponible y que el viñedo pueda adaptarse a condiciones cada vez más exigentes.

La Mancha como territorio de innovación sostenible
Finca Antigua se encuentra en un entorno especialmente sensible: Castilla La-Mancha es una zona marcada por grandes contrastes térmicos, suelos pobres y disponibilidad limitada de agua. Precisamente por eso, la sostenibilidad en esta finca no es un complemento, sino una necesidad.
La bodega ha sabido convertir las exigencias del territorio en una oportunidad para avanzar hacia una viticultura más eficiente y responsable. La gestión del agua es el ejemplo más visible, pero no el único. También se trabaja en la conservación del suelo, en el uso de energías renovables y en la reducción del impacto ambiental de la actividad diaria.
Además, Finca Antigua ha avanzado en su conversión ecológica. La añada 2022 fue la primera 100% ecológica de la finca, fruto de un proceso de transformación llevado a cabo durante varios años. Esta evolución refleja una voluntad clara de trabajar el viñedo de una forma más respetuosa, favorecer la biodiversidad y acompañar mejor los ciclos naturales de la planta; además de crear vinos más saludables y en coherencia con el entorno.
Energías renovables y eficiencia energética
El compromiso medioambiental de Familia Martínez Bujanda también se refleja en la gestión energética de sus bodegas. En Finca Antigua se ha desarrollado una instalación fotovoltaica de autoconsumo, una medida que permite cubrir una parte significativa de las necesidades energéticas anuales y reducir las emisiones asociadas a la actividad de la bodega.
Esta instalación produce más de 178.000 kWh al año y evita la emisión de más de 50 toneladas de CO₂ anuales. Esta visión energética se complementa con otras medidas, como la vendimia nocturna en Finca Antigua, que permite recibir la uva a menor temperatura y reducir las necesidades de refrigeración en bodega. También se aprovechan los sarmientos de poda para generar biomasa y se trabaja con criterios de eficiencia en el uso de recursos.
Sostenibilidad en Finca Montepedroso y Finca Valpiedra
Además de Finca Antigua, la sostenibilidad también forma parte del trabajo diario en Finca Valpiedra y Finca Montepedroso.
En Finca Valpiedra, el viñedo cuenta ya con certificación ecológica a partir de la cosecha 2024, un paso más dentro de una filosofía basada en el respeto al paisaje, al suelo y al origen de sus vinos. A ello se suma el sello Sustainable Wineries for Climate Protection, que reconoce el compromiso de la bodega en aspectos como la reducción de emisiones, la eficiencia energética, la gestión del agua y la disminución de residuos.

Por su parte, en Finca Montepedroso, la sostenibilidad se refleja tanto en la integración de la bodega en el entorno como en prácticas concretas de elaboración, entre ellas la vendimia nocturna.

Una sostenibilidad que también mira a las personas
La responsabilidad de una bodega no termina en el medioambiente. Familia Martínez Bujanda también entiende la sostenibilidad desde una perspectiva social. Un ejemplo de ello es el proyecto “Con parte Vino Solidario”, una edición especial de Viña Bujanda creada en colaboración con la ONG Coopera para apoyar su labor humanitaria y educativa en África y Sudamérica.
Este tipo de iniciativas amplían el concepto de sostenibilidad y recuerdan que una empresa familiar con más de 137 años de historia también forma parte de una comunidad. Cuidar la tierra, cuidar el entorno y contribuir a la sociedad forman parte de una misma forma de entender el futuro.
Pensar en las próximas generaciones
La sostenibilidad en Familia Martínez Bujanda es la suma de muchas decisiones: reutilizar restos orgánicos, reducir consumos, apostar por energías renovables, mejorar la gestión del agua, proteger la biodiversidad, trabajar con viñedo propio y respetar la singularidad de cada finca.
Porque una bodega familiar no piensa solo en la próxima vendimia. Piensa en quienes vendrán después, en los próximos 137 años.